Vikingo, Un gatito salvaje

Vikingo, de gato salvaje a compañero casero



Recién habíamos recibido a hugito (ver historia de hugito), llevábamos 2 o tal vez 3 semanas con él, cuando un día, en la noche, Patt y yo salimos a comprar un poco de pan para la cena. De camino a la panadería pasamos por una casa abandonada, cuyo jardín de enfrente sabíamos que estaba lleno de ratones.

Pasando por ahí comenzamos a escuchar ruidos de gatito y vimos de entre el pasto un gatito del color de hugito.

Como es posible que la mente nos engañe y creyéramos que esa pequeña bola de pelos negros con grises fuera hugito, a pesar de que él estuviera encerrado en su cuarto dentro de su caja.

Con esto en mente nos decidimos acercar, entonces el gatito comenzó a trepar el árbol, me acerque un poco más y de repente del árbol se calló el pequeño gatito, estaba espantado y chillaba por hambre, lo vi y trate de agarrarlo. Esto resulto contraproducente ya que el gato corrió y se metió dentro de una reja.

Patt poco a poco lo fue llamando y el gatito se fue acercando, jugué un poco con el hasta que se acercara lo suficiente para poder levantarlo, vi que estaba muy flaquito y lloraba por comida, tenía unos chillidos llenos de ternura y decidimos llevarlo a casa para que no sufriera de hambre.
 
Llegando a casa lo alimentamos y después, con mucho esfuerzo, lo logramos bañar.
Estaba limpio, sin pulgas y con la pancita llena.
Y así llego a nuestro hogar Vikingo, un cazador muy feroz con tremendas fuerzas para su pequeño tamaño y sobre todo, con unas garras muy, muy, muy afiladas.
Pero aunque haya vivido en la calle es  un gato muy lindo y tierno con un chillido apagado, pero eso si, le sigue encantando cazar.
 

Javier Garcia

La vida es una cancion que se canta con maullidos.

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